Para mejorar su autoestima debe cambiar los mensajes y pensamientos negativos y críticos por otros positivos y complacientes.
¿No le gusta su cuerpo?, ¿está disconforme con sus relaciones?, ¿su trabajo no le hace feliz?, ¿cree que tiene pocas habilidades o escasa capacidad intelectual?, ¿su ocio no le satisface?
¿Ya ha leído numerosos libros de autoayuda y ha atendido a infinidad de consejos, destinados a reforzar ese ego decaído que le causa un continuo malestar y limita tanto su vida?.
Las recomendaciones dicen más o menos lo mismo: para mejorar su autoestima debe cambiar los mensajes y pensamientos negativos y críticos por otros positivos y complacientes que le hablen mejor de sí mismo y le ayuden a tratarse con más mimo, y emprender acciones, cambios y actividades por y para usted que le hagan relacionarse consigo mismo con afecto y respeto.
Son ayudas e ideas útiles, pero su carácter demasiado general conspira a veces contra su aplicación en la vida diaria, porque no permite saber cuándo y cómo aplicarlas o cuál es la mejor para cada caso, y obligan a permanecer en una constante y agotadora observación de lo que pensamos, hacemos y decimos. Al ser buenas para todo terminan siendo buenas para nada.
La autoestima es el sentimiento de aceptación y amor hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. También puede definirse como la idea que una persona tiene de si, la percepción que tenemos de nosotros. Es el núcleo central de la personalidad y determina la conducta.
El amor propio o cariño a uno mismo es el motor de la persona, lo que nos impulsa a seguir adelante y motiva a conseguir lo que nos proponemos. Es un sentimiento positivo, generador de confianza y entusiasmo, que contribuye a la realización, felicidad y éxito personal y social de todo individuo.
Una vida a medias
El amor propio o cariño a uno mismo es el motor de la persona.
Las personas a quienes le falta se sienten infelices y se castigan privándose de oportunidades, pese tener un ambiente favorable y carecer de trabas o enemigos para conseguir lo que quieren. Ensalzan las virtudes ajenas y perdonan a los demás los errores y defectos, pero son injustas, crueles y exigentes consigo mismos.
Esta conducta, debida la falta de autoestima, produce una amargura que conduce a la depresión. Las energías de la persona no funcionan aliadas para demostrar sus aptitudes, porque una parte de su conciencia funciona como enemigo interior. Quien se considera indigno de cariño y sin cualidades se siente culpable, con inseguridad y vergüenza y mira su entorno con pesimismo.
Para aprender a quererse más, en lugar de recetar métodos todoterreno, la nueva psicología de autoayuda tiende a proponer tácticas y estrategias ajustadas a cada una de las situaciones relacionadas con la baja autoestima, más fáciles de aplicar y cuyos resultados pueden valorarse mejor.
Todas estas situaciones tienen su correspondiente solución: cuando se sorprenda susurrándose o diciendo alguna frase delatora aplique los remedios rápidos que proponen cuatro destacados expertos en autoayuda: los psic?óogos Bernabé Tierno, Paz Torrabadella, Marga Pascual y Montserrat Giménez.
Para mejorar su autoestima debe cambiar los mensajes y pensamientos negativos y críticos por otros positivos y complacientes.
1. Insatisfacción vital: Lo que hago no me apetece.
Muchas personas se sienten poco realizadas con las actividades que desempeñan y no están convencidas de hacer lo que deben. Para alejar la sensación de baja productividad y cultivar el sentido de autoeficacia, lo primero es reconocer las propias cualidades, es decir las potencialidades de nuestra conducta que permiten sentirse bien con uno mismo, al ponerlas en práctica.
Piense y anote diez actividades debido a la cuales los demás le hayan felicitado o reconocido y reflexiona sobre ellas, una por una. Pregúntese si le satisface practicar o haber practicado una actividad determinada, y si le resulta fácil desarrollarla y consigue buenos resultados con ella. Una vez detectada una cualidad hay que practicarla, porque el rendimiento que obtenga le motivará a seguir adelante con ella.
2. Sentimiento de culpa: La responsabilidad me agobia.
Hacerse cargo de todo lo malo, desagradable o doloroso que sucede en s entorno es uno de los peores maltratos psicológicos que más erosiona el amor a uno mismo.
Esta actitud no sólo revela inseguridad y poca autoestima hacia su propia capacidad de actuar, sino también una sobrevaloración de la influencia que ejerce sobre lo que sucede y quienes le rodean.
Si tiende a autoinculparte, debería dejar de mirar hacia si mismo y ampliar su perspectiva. Así podrá sopesar la influencia de otras causas y protagonistas en los hechos y ser más equitativo en el reparto de las responsabilidades. Verá que su papel no es tan importante como suponía y su capacidad de equivocarse no es el único factor que influye en los acontecimientos.
3. Falsa omnipotencia: Puedo, quiero y debo hacer todo.
Abarcar más de lo que se puede, y por lo tanto no cumplir con las metas, es una de las formas más seguras de desvalorizarse. Le pesan las obligaciones que asume sin pensar si es capaz, tiene tiempo y a qué debe renunciar para abarcar tanto? Debe aprender a delegar algunas responsabilidades y a decir no a las peticiones que le hacen, después de analizar si puede con ellas.
Cuida de los demás antes que de usted, y est? siempre dispuesto a atender los deseos y necesidades de quienes le rodean sin importar el tiempo y esfuerzo que demanden. Este afán servicial hace que su vida se quede vacía de deseos e ilusiones, y cuando sus servicios no sean requeridos, descubra el desierto interior que ha cultivado y sienta rencor hacia los desagradecidos que no aprecian su entrega hacia ellos. Debe darse un espacio en el que surjan y se manifiesten sus propios deseos y necesidades.
4. Olvido de uno mismo: Siempre me dejo llevar.
De tanto dejar de expresar una opinión, argumento o criterio propios, permitiendo que elijan y decidan siempre los demás, algunas personas se vuelve transparentes.
Debe arriesgarse a opinar y también a equivocarse, porque el precio de anular sus propios pensamientos es demasiado alto.
Para algunas personas, siempre apresuradas para acudir a sus innumerables obligaciones y atentas a las necesidades ajenas, su salud e integridad física y emocional, no merecen atención. Suelen perder objetos apreciados, olvidar citas agradables y rechazar oportunidades de divertirse. Si es una de ellas, recuerda que el descanso, la alimentación saludable, el ocio y la salud, son necesidades vitales sin las cuales no podemos sentirnos bien.
En lugar de buscar un cuerpo 10, acepte un razonable término medio.
5. Complejo físico: No me gusto al verme en el espejo
Si tiene una visión negativa de tu aspecto físico, probablemente se haya marcado unas metas muy altas respecto de su cuerpo o muy alejadas de lo que le permite su propia naturaleza.
Olvídese de los modelos que se impone y le impiden disfrutar de lo que realmente es y comience a descubrir todas sus cualidades: una bonita sonrisa, unos ojos chispeantes y alegres, un pelo lleno de brillo. Todo lo que forma parte de usted, su aspecto y manera de ser, en su conjunto es lo que le hace atractivo, y no cada rasgo por separado.
En lugar de buscar un cuerpo 10, acepte un razonable término medio, aprovecha todos sus recursos físicos y apunte a mejorar: hacer deporte, cuidar de su imagen, elegir ropas que le favorezcan, resaltar sus facciones más bonitas o cambiar su corte de pelo, son consejos muy sencillos para quererse más!
6. Vida y ocio rutinarios: Todos mis día son iguales.
Si cree que no vive ni se divierte como quisiera, debe cultivar su sentido de autocomplacencia: hacer cosas que te satisfagan. Para ello, haga algo cada día sólo por el placer de hacerlo. Ese momento puede convertirse en un ritual, respetado y practicado con tranquilidad, como una forma de culto a si mismo.
Por ejemplo, regálese cotidianamente un acto, como un baño perfumado, una infusión en una terraza con vistas o media hora de música arropada en un sillón. Descubrirá que puede y le gusta cambiar y extender esos cambios a distintas áreas de su existencia.
Otra táctica para autocomplacerte, consiste en usar mejor tu propio cuerpo. Escuchar al propio organismo, atender lo que nos pide, equivale a descubrir su sabiduría natural. Por ejemplo, dormir una breve siesta, dejar de usar el ascensor, ir andando a todas partes, mejorar las costumbres alimenticias, respirar de forma consciente.
7. Relaciones sin calidad: Mis amistades no me llenan.
Si valora poco a sus relaciones, sintiendo que sus amigos no lo son tanto o que no está a su altura, debe fortalecer tu autorrespeto.
La solución consiste en crearse una red de amistades formadas por personas que demuestran aceptarnos tal como somos, fortalece nuestra autoestima, y seleccionar las propias compañías es un ejercicio que muestra respeto por uno mismo.
Conviene empezar a ver las relaciones de otra manera más equilibrada. Por ejemplo, elimine las ideas todo o nada: la gente no tiene porqué caerte bien o mal, hay un término medio.
Si ve a los demás como seres superiores, examine sus virtudes y defectos objetivamente, y verá que tiene más cualidades que fallos. Deje de compararse y minusvalorarse, ya que como persona es única; si aprende a quererse y respetarse, los demás desarrollarán sentimientos positivos hacia usted.
8. Sensaci?n de incapacidad: Tengo pocas habilidades.
Puede que se sienta poco valioso o apto para ir por el mundo, escasamente capacitado para crear o poner en práctica sus conocimientos, o bien poco habilidoso y torpe. Necesita autovalorarte más!.
En realidad, todos podemos hacer muchas m?s cosas y tenemos más ingenio, talento y capacidad creativa, de lo que habíamos imaginado: sólo hay que descubrir y ejercitar esas cualidades.
Comience con actividades sencillas, con las que v adquiriendo confianza y seguridad, y después aumente progresivamente la complejidad de las tareas y afiance las habilidades que quiera desarrollar.
La creatividad también se construye: soñar, imaginar, inventar, desde una nueva receta de cocina o cóctel, otra forma de combinar las ropas de siempre, le harán disfrutar y alejar la rutina y la insatisfacción.
9. Falta de aceptación: Detesto mi forma de ser
A veces la baja autoestima, se expresa como una sensación vaga de malestar con uno mismo, de sentirse poco interesante, sin nada positivo en la propia personalidad o forma de ser, de sentirse inferior o mediocre.
El problema es que no se acepta, se la pasa comparándose con los demás en los aspectos en los que sale perdiendo y no sabe valorarse ni apreciarse Lo primero es ser sincero consigo: piense que hay millones de personas que serían felices en su lugar, viva con plenitud, y disfrute de lo que es y tiene, sin compararse.
10. Incapacidad intelectual: Tengo pocas luces....
¿Se considera poco capacitado para desarrollar las actividades intelectuales m?s habituales, como leer, escribir, estudiar o mantener una charla interesante?.
Nada le impide desarrollarte. La lectura es una buena forma de adquirir cultura: pida a un amigo que le recomiende un libro entretenido, corto y fácil de leer; poco a poco abrirá su mente a otras lecturas.
Además, hay una gran variedad de cursos y estudios medios, que pueden ayudarle a mejorar intelectualmente y a sentirse mejor consigo mismo. Pero sobre todo, debe cambiar de actitud: toda la energía que invierte en decirse soy incapaz póngala a trabajar a su favor diciéndose puedo hacerlo. Comience a pensar como un ganador: fíjese una serie de objetivos realistas, que pueda cumplir; comenzando con los de menor dificultad;
para lograr cada uno de ellos, márquese la meta final y después divida el desafío en pequeños pasos, que pueda ir cumpliendo en plazos más breves, para ir ganando confianza y seguridad.
Ricardo GONCEBAT