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Dime cómo duermes y te diré cómo te va
1- La cuchara: Es la posición en que más contacto
tienen los cuerpos de la pareja. Revela un alto grado de intimidad, de necesidad mutua. Uno encuentra en el otro la respuesta a sus necesidades más profundas.
Su aspecto negativo se manifiesta en que alguno de los dos puede impedir el desarrollo del otro. Cuando
esta simbiosis se rompe, el más frágil queda muy dañado.
2- Juntos, pero no tanto: Duermen un poco separados, pero no por falta de amor e intimidad. Revela una relación madura, que transmite equilibrio. Pareja
sana, responsable, donde cada uno goza de su autonomía personal. No son indispensables el uno para el otro,
pero compensan esto con la estima, el respeto recíproco y una gran estabilidad en la relación. La pasión no está ausente.
3- Él dispone, ella obedece: Es una de las situaciones más frecuentes. Él se apropia de la cama, ella se conforma con lo que queda. Es él quien dispone,
ordena, organiza, decide. Tipo de relación anticuada, que la mujer moderna rechaza, pero en la cual es bastante fácil caer. No se trata de empujarlo a él para desalojarlo, sino de, suavemente, ocupar más lugar
para poder compartir la cama y la vida.
4- El brazo sobre ella: Es inequívocamente una expresión de posesión. Cuando la pareja duerme
junta en esta pose el mensaje es preciso: se induce al otro a someterse. Para tolerar bien el brazo del compañero sobre nosotros debe existir un abandono
interior, confianza, intimidad. De otro modo, el peso sería insoportable. De manera que la sensación puede
ser muy placentera, o muy sofocante.